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Los orangutanes

El orangután, ‘un hombre que guardaba silencio por miedo a que le obligaran a trabajar': Dicho popular entre los pueblos de la selva de Borneo

Hace mucho tiempo llegaron noticias al mundo occidental de una misteriosa bestia gigante, mitad humana mitad simio, que vagaba por la selva de Borneo. Los nativos creían que tenía la facultad de hablar, pero que guardaba silencio por miedo a que le obligaran a trabajar. El orangután, que en malayo significa “hombre de la selva”, es un ser inteligente, tímido y tierno, cuyo único enemigo, el hombre, le lleva hacia la extinción comerciando con sus crías y talando los bosques donde habitan.
El orangután sólo se encuentra en las selvas de Borneo y Sumatra y hoy sobreviven menos de 25.000 en libertad.
Los orangutanes son la principal atracción de la región. Antiguamente los extranjeros cazaban esta especie protegida. Si los campesinos del lugar no mataban a los orangutanes, tampoco se preocupaban de protegerlos, ya que estos animales solían ocasionarles serios perjuicios. Hoy los orangutanes constituyen un valioso capital pues, cuando se topan con uno, los turistas gratifican a los guías con una generosa propina. En vista de ello, los habitantes del lugar siguen sus huellas y denuncian a los cazadores ante las autoridades. Esta evolución ha contribuido también a resucitar leyendas y costumbres acerca de las relaciones entre los iban y sus “abuelos”, nombre dado a menudo a los orangutanes.
Uno de los lugares para poder observar a estos grandes simios es en el Semongok Wildlife Rehabilitation Center a una hora del centro de Kuching. En Semongok se encargan de rehabilitar a los pequeños orangutanes que han quedado huérfanos debido a la caza furtiva o a la tala de la selva. Cada mañana y tarde los guardas del parque colocan plátanos y otros frutos sobre una plataforma y los orangutanes se acercan sigilosamente para coger la fruta. Es un espectáculo increíble que vale la pena presenciar.